Una de las
cosas más jodidas de la vida o al menos en la mía, es escuchar una canción de
los ochenta y por esos años (época en la que yo aún no nacía) y sentir como me
taladra el alma, imagino que tengo el triple de sensibilidad, un exceso
desmesurado; no comprendo el por qué; pero la acepto y vivo ella. Ya aprendí a
vivir con esto, no es fabuloso, pero me gusta. Es algo complicado de explicar
porque quizás no existan las palabras indicadas para hacerlo solo hay que
sentirlo y ya, qué mejor manera de explicar más que poniéndose en el pellejo
del otro.
Obviamente,
esto ocurre más que todo con las baladas y esas rolas suavecitas, pero también
me pasa con las que poseen más ritmo.
Y
así es, en otros aspectos de la vida… la verdad me fuera encantado ser de esas
personas que no sienten mucho y andan por el mundo anti parabólicas sin estar
pensando mucho, tener una roca como corazón y agua en las venas –sentir- ¿qué es eso? Dirán!!!